¿Es posible capturar el alma de un paisaje que se desvanece antes de que la maquinaria pesada lo devore por completo? Esa es la pregunta que flota en el ambiente cuando nos sumergimos en el universo creativo de María Teresa Martín-Vivaldi. Su pincel no solo retrata, sino que actúa como una salvaguarda ante el avance implacable de la transformación del entorno.
Si te acercas a su muestra, descubrirás que lo que a simple vista parece una celebración de la luz y la vitalidad, es en realidad un alegato profundo y valiente. Martín-Vivaldi es una de las voces más sólidas del panorama artístico andaluz; una maestra del color y la estructura que utiliza la elegancia pictórica para lanzar dardos contra la desidia con la que destruimos nuestro patrimonio natural.
Donde hoy vemos cómo las riberas, los lirios amarillos y los álamos que custodiaban el agua son sustituidos por páramos estériles bajo el rugido de la excavadora, la artista logra rescatar la esencia. Sus telas funcionan como un archivo de lo efímero: el susurro del viento entre los juncos, el refugio de aves y anfibios, la vida que late antes de ser borrada. Es una cronista de lo invisible, una notaria de esa naturaleza salvaje que, sin prisa, hemos condenado al olvido.
La experiencia expositiva se vuelve fascinante cuando nos enfrentamos a su obra gráfica. Aquí, la autora juega a ser demiurga: toma un motivo y lo reinterpreta en siete variaciones distintas. Es un ejercicio de libertad creativa donde la artista se permite explorar los límites entre lo tangible, lo posible y lo que anhela que perdure. Son siete incursiones sobre una misma plancha que nos interpelan sobre el futuro de nuestro paisaje.
Visitar esta exposición es un ejercicio de gratitud. Gracias a su mirada, podemos habitar, aunque sea un instante, ese mundo que todavía existe pero que, inexorablemente, se nos escapa de las manos.
HORARIOS DE VISITA
- Mañanas: De lunes a viernes, de 10:00 a 13:30 h.
- Tardes: Martes y jueves, de 18:00 a 20:00 h.
